domingo, 15 de diciembre de 2013

Yo.

http://www.youtube.com/watch?v=tYM1pGou2lw
+
http://www.youtube.com/watch?v=mn5n_Knbj_I
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http://www.youtube.com/watch?v=djgfniUvVQU
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http://www.youtube.com/watch?v=o6EBAnOp5H0
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http://www.youtube.com/watch?v=JsmCN4TlAmQ
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yo.

jueves, 12 de diciembre de 2013

No te diré nada.

Todo lo que tú quieras. Esa es mi modo de pensar. Bueno, lo era. Siempre lo ha sido. 

¿Y para qué?

Bueno. 
Paciente. 
Cariñoso. 
Simpático. 
Extrovertido. 
Sonriente. 
Amable. 
Sensible.
Solidario.
Empático.
Atento. 

¿Y para qué?

Para la misma mierda de siempre.
Y me da igual lo que piense la gente.
Que si esto y lo otro.
Que si tal y cual.
Yo solo se que.. la verdad, nunca me volvería a pasar.

Y solo puedo decir que no hay más necio que un servidor.
Que no te puedes fiar ni de tu sombra, que cuando te vas a dormir, estás solo.
Y que no hay cosa que más odie que estar así.

Y que cuando esto se pase, no te querré volver a ver.
No te diré que lo lamentarás, porque allá cada uno con sus decisiones.
No te diré nada. 

Porque... ¿para qué?

¿Para qué molestarse en... nada?
Y aún así...
soy yo el que lamenta.

domingo, 8 de diciembre de 2013

¿Lo harías?

Tendría tantas cosas que decirte. Pero aún no hemos llegado a ese momento.
Ese momento en el que nos cogemos las manos, y es como si nos balanceáramos, mirándonos, y con tu sonrisa siempre ahí. Haciéndome sonreír.
Supongo que es difícil de ver. Las decisiones marcan nuestras acciones, sin saber de manera cierta qué vendrá después, si hemos elegido bien... Porque la espera puede merecer la pena.

Pero yo estoy harto de esperar. Y mira que soy paciente, ¿eh? Pero siempre hay algo que me saca de mis casillas. Sobre todo cuando estoy de baja autoestima y cosas de esas. Y mira que no podría decir que mi vida es perfecta, porque supongo que ninguna lo es, aunque veamos en la tele lo bien que le va a cierta gente...

Se que la vida no es un camino de rosas, y que sirve mucho el pararse a pensar, a tomarse todo con calma... Pero hay cosas y cosas. Hay límites y límites. Y cuando uno se acerca a un límite, se puede encontrar con un abismo que es incapaz de saltar porque ya está demasiado cerca. Y hagas lo que hagas... Ya hay una voz que dice Game Over. Pero no la escuchas hasta que duele.

Y te preguntas si fue tu decisión, si fueron terceros o si de verdad la cosa no iba a salir bien desde un principio, por mucho tiempo que hayas dedicado. Ilusión, optimismo...

Pero supongamos que... el riesgo mereció la pena. Desde un principio. Que consigues lo que llegaste a pensar, alguna que otra vez (con ayuda de la almohada), imposible.
Y que justo antes del salto, cuando ves el abismo, dices:

"Tengo que saltar. A lo mejor llego al otro lado."

Y saltas. Y cuando ves que estás llegando al otro lado, cada vez mas cerca... empiezas a caer hacia abajo. Te entra el miedo. "¿Llegarán mis manos al borde? Al menos eso, ahora que estoy aquí, ¿no?"

Y tus manos alcanzan el borde. Pero no puedes subir. La gravedad te intenta absorber. Y tus dedos cada vez aguantan menos. Y justo cuando se sueltan, aparece una mano que te agarra. Miras hacia arriba, y ahí estaba. Lo imposible se hizo posible. Vital.

Y es por eso que puedes sonreír más que nunca.

Gracias.


martes, 3 de diciembre de 2013

Pero eso es imposible.

Hay frases que quedan muy bien en inglés. Que tú las lees y dices: Joder, qué bonito, coño.

Porque no es lo mismo:
"La única persona que estás destinada a ser es la persona que decidas ser"
a
"The only person you are destinated to be is the person you decide to be"

El idioma le da esa característica especial de quedar mejor, aun siendo la misma esencia.

Porque en la vida hay muchos puntos de vista: no voy a decir que si el vaso medio vacío o medio lleno, que es un topicazo acojonante, que si eres positivo o negativo, bla bla blGilipolleces. Hostia ya.

Porque la madurez enseña a tomarte las cosas con calma, a que cuando hay un problema, lo examines, lo analices y busques la mejor solución. ¿Por qué? Porque cada vez serán más complicados, enrevesados, complejos. De pequeño el problema era si jugabas al futbol o al pillapilla en el recreo. De jovencito si veías los dibujos antes o despues de la tarea (aquí los padres tienen casi el poder absoluto). De adolescente el problema es si decirle a la chica que me gusta el hecho evidente, palpable, a la vista y saber elegir el momento oportuno... Y sonreír o caer en un abismo del que te recuperarás más tarde.

Las cosas van siendo cada vez más difíciles y las decisiones, con mayores consecuencias pero con aún mejores resultados (si se pueden preveer, claro). Y es ahí donde entra la frase.
Yo puedo decir orgulloso que de pequeño me ilusionaba porque no había tanta tecnología y se salía más a tomar el aire al parque. Pero volviendo al tema...

Yo no creo en el destino absoluto sobre todas las cosas. Hay hechos inexplicables y que el ser humano tiende a buscarle sentido, razonamiento, fórmula, solución. Estamos obsesionados con controlarlo todo y saber todo. Y cuanto antes sepamos que no todo lo podemos saber, mejor nos irá. Eso sí, lo que sabemos, lo sabemos.

Pero me pregunto yo... ¿sabrán las personas que sus decisiones son las que les definen por consecuencia de sus acciones? Y en tal caso, ¿estarán dispuestas a aceptar las suyas y seguir adelante?
Si todos nos pusiéramos objetivos en común, nos iría todo mejor. Al mundo le iría mejor.

Pero eso es imposible...



lunes, 2 de diciembre de 2013

Y tú estás en ella

No te molestes. No estoy enfadada. Se que puedo parecer una celosa, pero tengo mis motivos...

Me pregunto todos los días: ¿qué es lo que hago mal para que no te fijes en mí? ¿Acaso no soy lo suficientemente atractiva para ti? Te he intentado hablar mil veces, y mil veces me hablabas, pero sin dedicarme un segundo de atención. He podido llegar a hacer muchas tonterías, y decir muchas más, pero la verdad, no entiendo qué hago mal. 

Hubo un día en que parecía que te llamaba la atención, incluso quedamos en vernos y tomar algo... Pero no apareciste. Al final, solo se quedó en palabras. Te echaste atrás. Y sigo pensando si eres tú o soy yo. Si digo algo que no debo, si tienes miedo a... intentar demostrar algo que no eres. O lo contrario, mostrarte cómo eres. Tal y como eres. Sin máscaras...

Es posible que te guste... o no. Más posible sería darte un beso si te tuviera delante, pero, tristemente, un beso que no tuviera recompensa no es un beso. Un beso que no es mutuo, es como el vacío en el universo. Así me haces sentir con tus idas y venidas. Como si me utilizaras para alegrarte el día. 

Y así es como juegas conmigo. Y la verdad que si supiera qué estás pensando ahora, si supiera entenderte, querer conocerte más... Pero no te dejas. Bueno, depende del día... Y eso me vuelve loca. Me vuelve loca no hablar, me vuelve loca tu comportamiento. Y lo que es peor, intento evitarlo, pero no puedo. No puedo evitar pensar y pensar y pensar... Y me agota. Me agotas. El decidir que si. Al siguiente que no.

También es verdad que puede que haya sido un poco pesada. Pero es por querer saber más de ti. Saber que puedo sentir algo más, y que nunca alguien lo había conseguido: traspasar mis defensas, mi escudo... Y solo por ser tú. Por ser una persona más en este mundo que está en mi vida.
Pero que, lamentándolo mucho, he de pasar página... 

Y tú estás en ella.

Ñoñerías varias a estas horas de la madrugada. (0.10)
Hola diciembre.

lunes, 25 de noviembre de 2013

LTS

Los echo de menos. Echo de menos todo lo que hemos vivido. Joder, pero solo queda un mes para volvernos a ver. Y petarlo. Petarlo mucho.

Pero... No se puede explicar con palabras.

A lo que solo puedo decir...

Voy a echar de menos
los hijos que nunca tendremos
y me voy a sentir tan solo
en la casa que no compraremos
que tendré que acaricias el lomo
del perro que siempre quisimos
mientras me pregunto cómo
acabamos con lo que tuvimos...

Voy a echar de menos 
creer que lo nuestro es eterno
y pensar que nada nos puede
o que no nos afecta el infierno
si tu pelo es mi abrigo 
y decimos adiós al invierno
estando solos y desnudos
porque el frío se vuelve tierno

Tengo que matar el tiempo
O el tiempo me va a matar

Voy a echar de menos
que me digas que estás muy cansada
porque ha sido un día duro
y me quieres, muy cerca, en la almohada
y jugar a que somos uno,
y de lejos no somos nada
día a día, poco a poco,
mañana tras mañana

Voy a echar de menos
los castillos entre tu pelo
las noches de insomnio 
y los besos secos
las tardes mirando al cielo

Tengo que matar el tiempo 
o el tiempo me va a matar.

Y por otro lado... No se.

Tantas cosas que decir
que no hay tiempo
Tantas cosas que hacer
que me sobra espacio
cuando creía que el fin
solo era un comienzo
cuando pensé
que yo ya estaba muerto...
Tantas cosas que mirar,
que observar,
que descifrar,
que intentar adivinar, 
y seguir estancado
mirar al pasado
sentir lo que pasa
como si nunca hubiera pasado.

¡Que llegue el fin de semana ya!

jueves, 21 de noviembre de 2013

Lo dice la física.

Hoy me he dado cuenta que... las ciencias sociales son muy importantes. Tanto como las tecnológicas o las sanitarias.

¿Por qué tiene que ser mejor alguna de las 3? ¿No pueden convivir y relacionarse para que todo sea mejor? ¿Qué coño le pasa a esta sociedad? Joder.

Y os preguntaréis, ¿y qué pasa con el arte? El arte tiene algo diferente que no tiene cualquiera de las 3 anteriores: puedes aprender tú mismo a hacer arte. Es más, os recomiendo que lo hagáis.

Supongo que hoy estoy... criticón, borde, cansado... Muy cansado. Llevo una semana de mierda en algunos aspectos y espero que el fin de semana lo mejore. Porque si no, será otra semana insufrible. Y no quiero que sea así.

Supongo que hoy me he levantado con el pie izquierdo, que puedo tener una paranoia bastante interesante... pero sí. A veces tengo uno de estos días.

Muchos me han llegado a decir que soy una gran persona, que no soy un trozo de pan. Que soy una barra entera. Y es por eso que a veces, y solo a veces, las personas grandes, cuando se caen, les duele más. Y les cuesta más levantarse.

A mi no me miréis, lo dice la física.


lunes, 18 de noviembre de 2013

Cálculo erróneo.

Es posible que escriba por que esté enfadado. Furioso. O simplemente porque me apetece, como siempre. Tengo una cualidad que es no dejar de pensar y no dejarme llevar. Planear todo y que todo salga como quiero que salga. Y que si meto la pata, me prometo a mi mismo no volver a fallar. Pero siempre se cometen fallos, despistes, errores de cálculo.

Las circunstancias no son las idóneas. La idoneidad, como la suerte, hay que buscarla. Unos se buscan su mala suerte y otros directamente, tienen suerte. A parte de buscársela, digo. Supongo que ser extrovertido y simpático no es si no la búsqueda para no estar solo la mayoría del tiempo. Pero viene bien estar solo. Aprendes de ti mismo.

Supongo que muchas personas no se dejan llevar tan fácilmente, que tienen miedo a probar cosas nuevas, a intentar arriesgarse. El vacío es algo que nos espera desde que nacemos, y supongo que nosotros somos los que tenemos que coger las riendas y tirar hacia delante. El riesgo es aquello que deseamos hacer o que no nos importaría hacer para conseguir algo que valoramos... quizás, a veces, demasiado.
El tiempo no lo podemos controlar ni mucho menos, pero al menos el que tenemos, debemos gestionarlo. Esa gestión hará que tu vida tenga momentos más o menos felices. Pero al fin y al cabo son momentos, ¿no?

Querer correr sin saber apenas caminar. Volar sin tener alas. Hablar sin saber el abecedario. Observar si saber mirar. Escuchar sin saber oír.
La rutina nos come por dentro, nos hace ver lo lógico de tus actos. Y sigue existiendo la pequeña posibilidad de no arriesgarse.
¿Y el origen de la espontaneidad? Más concretamente: ¿el miedo de ser espontáneo? ¿Nos asusta lo que los demás piensen de nosotros porque nos han visto hacer algo que está fuera de lo normal?

Pues siento pena por ellos. Siento pena por aquellas personas introvertidas que no dejan que los demás veamos como son.

Ahora, siento pena de mi mismo.

Nunca un 2+2 fue tan difícil de responder...


jueves, 14 de noviembre de 2013

La nieve al caer

Aún me acuerdo de su sonrisa, su cabello, su mirada, sus caricias. Las veces que nos quedábamos mirándonos sin un génesis determinado, tumbados, estando desnudas nuestras personalidades más íntimas en pleno apogeo de lo desconocido. 
Los paseos, los abrazos y las noches en París, que parecían eternas y sin embargo, fue todo lo contrario. El beso bajo la torre Eiffel, recuerdo que no se irá y que solo unos pocos afortunados pudieron ver... Ese momento de debilidad, que afortunadamente, a nadie le importa ya.
Aún me acuerdo de las visitas, del verano, de las noches en vela y de las discusiones. De las risas en la habitación, y de las lágrimas silenciosas que recorrieron nuestras mejillas. 
Y de todo lo demás.

Momentos que no se olvidan, pero que tampoco tienen mayor trascendencia. Ocurrió y es una experiencia más. El futuro nos deparaba caminos separados, pero nos teníamos que haber conocido. Y eso fue todo.

Aún me acuerdo de la conversación donde me dijeron: "Si te quiere de verdad, cuando le dejes ir, volverá". Pero no volvió. No volvió porque yo no quería que volviera. Había sido bonito.
No hay que arrepentirse de nada en esta vida, porque al final, esos actos son los que te definen.


A decir verdad, nadie es mejor que nadie. Todo(s) tiene(n) su punto de vista.
Pero si se una cosa: cuando vemos la nieve caer, muchos lo tienen considerado como algo triste. Pero su composición es totalmente lo contrario. Una perfección enmascarada con frío.



martes, 12 de noviembre de 2013

Medios Miedos

Siempre tendrás un miedo en la vida. Es humano. Está en tu cerebro y es muy difícil no temer a nada. Es más, te aseguro que muy pocas personas en este planeta carecen de la capacidad para sentir temor, miedo. Es algo que se lleva dentro.

El problema, es cuando le coges temor, pavor, a cosas tan mundanas como, no se, salir a dar una vuelta. ¿Es una opción nuestra? ¿Sería capaz el hombre de "elegir" a qué cosas tener miedo? Es una pregunta tan abierta como una actriz porno en un rodaje. En fin...

Supongo que la respuesta más obvia sería decir que no. Que muchas veces, el miedo se nos mete en el cuerpo por una serie de circunstancias y situaciones que, digamos, se nos dan en la vida y que algunos podrán decir que provienen del "azar". Situaciones negativas o que nos provocan una serie de efectos en nuestra personalidad que nos hacen reaccionar de maneras múltiples y diversas. ¿Y para qué? Para seguir sintiendo. No vamos a terapias para "curarnos" o para dejar de pensar que es algo negativo: es decir, ver el lado positivo de las cosas.

Eso sí que creo firmemente que es cuestión de cada uno. Ver el vaso medio vacío o medio lleno siempre ha sido una elección. Una elección que a lo largo de nuestra vida será cambiante, mundana, dinámica. Pero que siempre será más de una que de otra. A no ser, que tengas un trastorno de bipolaridad y entonces estés menos quieto que un niño hiperactivo. 

Y es por esto, que a no ser que tengas fobia, que es un miedo inexplicable, que yo hoy te digo que he vuelto a sentir miedo. Ese miedo que me comió una vez y se fue. Que al poco volvió y de nuevo, volvió a por mí. Y que por una extraña razón, y diciendo que no hay dos sin tres, vuelvo a sentir que está rondando por aquí. Me gustaría - ¡qué digo! - desearía no volver a tenerle miedo. 

...

Pero... es cosa mía... ¿no?

lunes, 11 de noviembre de 2013

Esto es solo un pequeño paso hacia delante.

Hace escasas 48 horas me propuse hacer algo. Algo que nadie más ha decidido hacer. Algunos dirán que no servirá de nada, otros que me hará sentir mejor conmigo mismo, pero que seguirá sin valer una mierda. Y luego habrá otros que me entenderán.

No hablaré de ideologías ni de la lógica del sentido común. Hablo sobre el amor desinteresado y las palabras.

¿Cómo? Siiii, palabras. No. No. Lo otro. Aahhhh, eso, si, ya...

¿Cuántas personas siguen buscando el amor verdadero? ¿Cuántas veces te has dicho: "quiero tener alguien con quien compartir mi vida"? ¿Acaso no lo estás haciendo ya con tu familia y con tus amigos? No, pero yo me refiero a una pareja, una estabilidad, centrar la cabeza, bla bla bla.
Si si, yo te entiendo perfectamente, me pasa constantemente... Pero dime una cosa.

¿Y todas aquellas personas que no pueden ni siquiera tener esa opción? Tu, probablemente, tengas mil opciones porque eres una persona normal y corriente (nadie lo es, pero por seguir el estereotipo sociológico conceptual de nuestra sociedad) capaz de ser sociable y que a veces busca a gente que comparta sus gustos, sus manías, sus pequeñas tonterías... y, quien sabe, con suerte, llegar a formar una familia. ¿Qué me dirías de todas y cada una de aquellas personas que no son capaces de poder elegir?

Ah, ¿ahora no sabes qué responder? Mejor, porque el amor desinteresado es aquella forma de dar cariño a aquellas personas que no tienen forma de devolvértelo porque no saben, por lo tanto, ese interés en el que siempre estamos constantemente pensando, esa obligación social de tener que dar si recibes y viceversa, nos consume por dentro y nos hace egoístas. ¿Qué hay de malo en dar sin pensar en recibir?
NADA. Absolutamente nada. Nos hace mejores personas. Esa es mi opinión. Si no esperas nada a cambio, dirán algunos, no te llevas desilusiones de la gente a la que se lo das. Aquí no ocurre así. Tú a un discapacitado le das amor, cariño, comprensión... Y te devuelve una sonrisa. Es todo lo que tiene. Y con esa sonrisa, puedes hacer lo que quieras. Lo que quieras.

Y con respecto a las palabras, dicen que se me da muy bien escuchar y comunicarme, expresarme, transmitir. Y pienso utilizarlo siempre que pueda. Porque me siento orgulloso de expresarme, de ser sensible, de que tenga versatilidad en gustos y personalidad. Ser A cuando hay que ser A y B cuando se de el contexto.

En un mundo donde haya más amor desinteresado y las palabras correctas para llevarlo a cabo... Seguramente, estaríamos en un mundo mejor.


Y esto, amigos, es solo un pequeño paso hacia delante.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Nunca, nadie, no.

Me llamo Quinn Axelsson. Y ésta es mi historia.

Desde pequeña, tenía un sueño. Quería volar. Sentir el aire acariciándome la cara. Pero mi padre me decía que no era posible, que nadie tenía superpoderes, que solo estaba en mi imaginación. Pero yo no quise que se quedara ahí, porque dentro de mí sabía que podría conseguirlo. Me acuerdo que me ponía un mantel en forma de capa en mi espalda, atada al cuello. y con el puño hacia delante, corría por todo el salón. Mi madre se reía, desde detrás del cuadro que pintaba: un precioso atardecer del puerto de  diciendo que era encantadora. Me dijo que algún día viajaríamos a alguna ciudad en avión. Y yo no podía saltar más de alegría... ¿De verdad, mami? ¿Podré volar?

Pero nunca llegó ese viaje. Con sólo 6 años la perdí. Se marchó a un lugar mejor. Pero nos mudamos al poco tiempo, mi padre decía que no podía permanecer más allí. Y hasta que no tuve 10 años, no le entendí. Estaba demasiado en mi infancia, supongo. Siempre fui una niña con carácter duro, pero sensible al fin y al cabo. Empezamos una nueva vida, en Estocolmo, y la timidez podía conmigo y me costaba mucho hacer amigos en el colegio. Pero un día se acercó Isak y desde entonces, fuimos prácticamente inseparables.

Llegó la etapa del instituto, y mi padre decía que era una hormona con patas. Mis amigas y yo estábamos todo el día cotilleando. Y mira a éste, y a aquél... qué bien me lo pasaba. Hasta que un día, le conocí. Isak Jönsson. A todas se nos caía la baba cuando pasaba por el pasillo. Tenía algo aquel chico... A parte de ser nuevo en mi curso. Aún en esta etapa, todos los veranos le decía a mi padre que quería viajar, aunque solo fuera una semana, a París. Y la mejor manera para ir era volando... Pero mi padre siempre estaba trabajando, para sacarnos adelante, y nunca tenía tiempo para irse de viaje. Desde que mi madre no estaba, ya no tenía la misma ilusión por volar...

En cambio, decidí apuntarme al club de teatro del instituto. Me ayudaba a teletransportarme a otro lugar. No pensaba en mí misma. El escenario era mi templo: allí hacía que bailaba, cantaba como si fuera una gran artista, interpretaba mil y un papeles diferentes... La profesora decía que tenía un talento para adaptarme y que lo enfocase a la interpretación teatral. Pero mi padre no pensaba lo mismo, porque también se me daban genial las matemáticas, y eso "tenía futuro". Y le preguntaba: "¿Por qué te parece tan mal que haga teatro? Las matemáticas al fin y al cabo son números, pero también hay que interpretarlas y entenderlas. Y tú no me entiendes". Él sólo me dijo: "No solo tienes los ojos de tu madre. Tienes su mismo espíritu". Y eso, me enorgulleció. Pero vi que mi padre solo quería protegerme, porque no podía perder a nadie más...

Al final, acabé en una prestigiosa universidad, estudiando Artes Escénicas y Matemáticas. Conseguí unir lo que me apasionaba con la práctica. Y me fue genial. Se que mi padre no lo comparte, pero en el fondo, está orgulloso de mí. Ahora soy profesora, casi retirada de los escenarios, excepto por el último golpe que quería dar... Una última actuación. En el Teatro Real. Iba a ser un gran acontecimiento. ¿La obra? La comencé a escribir con solo 12 años y la fui retocando hasta que con 26 la acabé. En él conseguiría mi sueño. Gracias a unos cables en mi cintura, volaría... El título no importaba, lo que importaba era que iba en honor a mi madre, que siempre confió en mí y sabía que estuviera donde estuviese, seguía haciéndolo, y a mi padre, por hacer de mi la persona que soy ahora.
Recuerdo que mientras me alzaban los cables, una lágrima recorría mi mejilla derecha. Mi padre lo vio. Y como hombre que era, intentó reprimir lágrimas, suceso que no consiguió. Al finalizar, todo el teatro estaba en pie. No se cuanto duraron los aplausos, ni los gritos, ni la alegría que me transmitían. Pero se que mi sueño se había cumplido. Y la felicidad que sentía nunca la olvidaría.

Nunca dejes que nadie te diga que no puedes hacer algo...

domingo, 22 de septiembre de 2013

가을 패션

Tras un verano lleno de momentos, he de decir adiós. Adiós a cada uno de ellos. Y, ¿por qué?

Porque no volverán. Es posible que se puedan repetir, incluso que me lo pase mejor aún. O puede que no. Es triste decir adiós a una etapa de tu vida en la que te lo has pasado bien, y otras veces no tan bien. Porque me he llegado a "enamorar" de las risas, de la "felicidad" que he llegado a poder sentir.

Os sugiero que intentéis no poner comillas a todo aquello que podáis decir o pensar. Es un consejo personal, sin más.

Y el otoño viene, y posteriormente el invierno. Es el momento del frisquibiris, del momento de arroparte de otras compañías (clase, residencia...) y ponerte al día.
No es una despedida triste... PARA NADA. En realidad es un hasta luego. Es que a veces no me expreso bien. A todos nos pasa... ¿no?
Es trasladar lo aprendido y lo errado a otros contextos y con otras personas.

No se puede resumir la vida, ni siquiera los momentos que vas viviendo al día. Hay que contar todo, con detalles. Todos los detalles. Porque si no, no tiene el mismo color.

El otoño yo no lo veo triste. Lo hacéis triste. Y que caigan las hojas de los árboles no es más que un mísero cambio para algo que volverá a florecer. Y volverá a ser bonito. El otoño es el mejor momento para equivocarse, porque tendrás con qué arroparte... Por si tienes frío por las noches.

Ese frío que voy a tener. Y que yo no puedo arropar.


Y a ti, ¿qué te voy a contar?

martes, 30 de julio de 2013

Issues

Muchas veces nos queremos sentir el rey del mundo. Y no pasamos de la sensación de ser un masterchef en una cocina de hostal.

Y que para sentirte mejor, miras a otro lado. Para sanar. Y rápido, porque, al fin y al cabo, ya estás acostumbrado. Y errar concentrado en no hacerlo. Bailar para despejar miedos e inseguridades. Pero para que vuelvan más tarde, claro. Pensar que tienes más oportunidades, pero que, al parecer, ningún día es en el que tienes que tener suerte. Todos se hayan concentrados, hasta darte cuenta... de que alguno habrá en el que puedas dar la vuelta a la tortilla.

Y vengarte. Vengarte de aquellas voces en tu cabeza. Darte la razón por actos.
Y ganar. Diciendo, simplemente, la suerte que tienes.
Y preguntarte tantas cosas... Que dejarás al tiempo actuar, sin dejar que el espacio se haga mayor. Porque sabes qué sentir. Pero ahora debes descansar.

Aprender que la diferencia es abismal en cuestión de números pequeños.

martes, 2 de julio de 2013

Au.

Todos los días tenemos que decir Adiós a alguien. Hoy es un día así. Y todos los días hay planes. Y tú, al parecer, tenías uno desde hace tiempo... La tristeza es que no sabíamos ni adivinábamos que llegaría tan lejos... Sorpresas.

En esta sociedad hay gente pobre y gente POBRE... Tristemente, todos hemos sido pobres alguna vez.
Y dependiendo de los golpes de la vida, podremos ser más pobres que ricos. Incluso ser por un largo, muy largo tiempo, pobre. Y hoy es uno de esos días. Aunque, siempre nos volvemos ricos de nuevo.

La vida es caprichosa a más no poder. 

Y no sabemos cómo ni por qué. Unos dirán que para qué preocuparse por algo que no se sabe, y para qué preocuparse por algo que ya sabes... Pues no, porque hay que preocuparse. No está de menos.

Desde esta vida, se lamenta el tiempo. Más que lamentarlo, lo perdemos haciendo cosas a las que estamos condicionados... Un malgasto que nunca sabes qué pasará mañana... Tienes una ligera idea, unos planes... 
Y ya está. 
Nadie te asegura nada. 
Y el tiempo es Au. 
Y no lo quiero desperdiciar.
Como dijo un sabio una vez: "Puta vida, tete, puta vida"...
Te recordaremos como quien fuiste y como quien seguirás siendo. Aquí. Ya nos veremos.

Woe Is Me - A Story To Tell
"No one ever said this life would come easy, For God's sake you just have to believe"

martes, 25 de junio de 2013

Un miedo es efímero, y no al revés.

Volviendo a los orígenes, me doy cuenta de lo solos que estamos (muchas veces a lo largo del día). Durmiendo en tu cama por ejemplo. Bueno, incluso en ese momento hay personas que tienen a alguien al lado que comparte sus sábanas... Hablar de tópicos nunca ha estado de moda.

La verdad es, que lo primero puede ser pasable y lo segundo suficiente, siempre y cuando lo segundo sea de ambas opiniones, si no, mal vamos. No soy un autoconsejero ni escribo por amor al arte. Bueno, en parte, pero a veces está bien. Es bien.

Hace poco escuché un fragmento de algo que me gustó porque, me hizo sentirme pequeño, a pesar de tener ya 2 décadas de años. Pequeño a la par que intranquilo. Nos preocupamos por cosas que, en realidad, tienen un valor que la sociedad ha ido imponiendo o a impuesto de repente, sin saber su origen cierto. Es verdad que nos preocupamos, incluso nos obsesionamos con detalles, míseros detalles que harían nuestro mundo más perfecto, pero sabemos que no existe. Y aún así, no dejamos de imaginarlo. De soñar con él. Volviendo al fragmento, me hizo impulsarme, a no querer dormir, a pensar. Y pensar. Y pensar. Y a acabar rendido.

Ahora mismo no tengo salida a hacer nada. Me explico, todo lo que me gustaría hacer, tengo un impedimento para llevarlo a cabo, y ¿por qué?: el noventa y nueve coma nueve porciento podría decir que es por mi culpa. It's my fault. Y culparse a uno repetidamente no lleva a nada, solo a amargarse por "amor al arte". Pero aun con este porcentaje, soy de la opinión de que existen muchas variables que en dependencia del momento, cambia. Los recursos de lo que puedes disponer son efímeros, y si no se aprovecha, "ciao bella". 

Estoy en uno de esos momentos bipolares, supongo, queriendo transmitir tantas cosas... que me asusta. El fragmento era cálido, atenuado y ligero... hasta que se acaba. Hay tantas cosas que damos por sabidas, que asusta. Sabemos tanto de fuera y tan poco de dentro, que asusta.

Y no quiero seguir sintiendo miedo. Ese miedo. 

No es cuestión de ser peor o mejor escritor. 

Se simplifica a... 
     que ahora alguien esté afligido por dentro, que entienda algo de lo que he dicho y eso le haga reaccionar de alguna manera: sonriendo, alegría, tristeza o lágrimas...