domingo, 22 de septiembre de 2013

가을 패션

Tras un verano lleno de momentos, he de decir adiós. Adiós a cada uno de ellos. Y, ¿por qué?

Porque no volverán. Es posible que se puedan repetir, incluso que me lo pase mejor aún. O puede que no. Es triste decir adiós a una etapa de tu vida en la que te lo has pasado bien, y otras veces no tan bien. Porque me he llegado a "enamorar" de las risas, de la "felicidad" que he llegado a poder sentir.

Os sugiero que intentéis no poner comillas a todo aquello que podáis decir o pensar. Es un consejo personal, sin más.

Y el otoño viene, y posteriormente el invierno. Es el momento del frisquibiris, del momento de arroparte de otras compañías (clase, residencia...) y ponerte al día.
No es una despedida triste... PARA NADA. En realidad es un hasta luego. Es que a veces no me expreso bien. A todos nos pasa... ¿no?
Es trasladar lo aprendido y lo errado a otros contextos y con otras personas.

No se puede resumir la vida, ni siquiera los momentos que vas viviendo al día. Hay que contar todo, con detalles. Todos los detalles. Porque si no, no tiene el mismo color.

El otoño yo no lo veo triste. Lo hacéis triste. Y que caigan las hojas de los árboles no es más que un mísero cambio para algo que volverá a florecer. Y volverá a ser bonito. El otoño es el mejor momento para equivocarse, porque tendrás con qué arroparte... Por si tienes frío por las noches.

Ese frío que voy a tener. Y que yo no puedo arropar.


Y a ti, ¿qué te voy a contar?

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