martes, 25 de junio de 2013

Un miedo es efímero, y no al revés.

Volviendo a los orígenes, me doy cuenta de lo solos que estamos (muchas veces a lo largo del día). Durmiendo en tu cama por ejemplo. Bueno, incluso en ese momento hay personas que tienen a alguien al lado que comparte sus sábanas... Hablar de tópicos nunca ha estado de moda.

La verdad es, que lo primero puede ser pasable y lo segundo suficiente, siempre y cuando lo segundo sea de ambas opiniones, si no, mal vamos. No soy un autoconsejero ni escribo por amor al arte. Bueno, en parte, pero a veces está bien. Es bien.

Hace poco escuché un fragmento de algo que me gustó porque, me hizo sentirme pequeño, a pesar de tener ya 2 décadas de años. Pequeño a la par que intranquilo. Nos preocupamos por cosas que, en realidad, tienen un valor que la sociedad ha ido imponiendo o a impuesto de repente, sin saber su origen cierto. Es verdad que nos preocupamos, incluso nos obsesionamos con detalles, míseros detalles que harían nuestro mundo más perfecto, pero sabemos que no existe. Y aún así, no dejamos de imaginarlo. De soñar con él. Volviendo al fragmento, me hizo impulsarme, a no querer dormir, a pensar. Y pensar. Y pensar. Y a acabar rendido.

Ahora mismo no tengo salida a hacer nada. Me explico, todo lo que me gustaría hacer, tengo un impedimento para llevarlo a cabo, y ¿por qué?: el noventa y nueve coma nueve porciento podría decir que es por mi culpa. It's my fault. Y culparse a uno repetidamente no lleva a nada, solo a amargarse por "amor al arte". Pero aun con este porcentaje, soy de la opinión de que existen muchas variables que en dependencia del momento, cambia. Los recursos de lo que puedes disponer son efímeros, y si no se aprovecha, "ciao bella". 

Estoy en uno de esos momentos bipolares, supongo, queriendo transmitir tantas cosas... que me asusta. El fragmento era cálido, atenuado y ligero... hasta que se acaba. Hay tantas cosas que damos por sabidas, que asusta. Sabemos tanto de fuera y tan poco de dentro, que asusta.

Y no quiero seguir sintiendo miedo. Ese miedo. 

No es cuestión de ser peor o mejor escritor. 

Se simplifica a... 
     que ahora alguien esté afligido por dentro, que entienda algo de lo que he dicho y eso le haga reaccionar de alguna manera: sonriendo, alegría, tristeza o lágrimas... 


No hay comentarios:

Publicar un comentario