El problema, es cuando le coges temor, pavor, a cosas tan mundanas como, no se, salir a dar una vuelta. ¿Es una opción nuestra? ¿Sería capaz el hombre de "elegir" a qué cosas tener miedo? Es una pregunta tan abierta como una actriz porno en un rodaje. En fin...
Supongo que la respuesta más obvia sería decir que no. Que muchas veces, el miedo se nos mete en el cuerpo por una serie de circunstancias y situaciones que, digamos, se nos dan en la vida y que algunos podrán decir que provienen del "azar". Situaciones negativas o que nos provocan una serie de efectos en nuestra personalidad que nos hacen reaccionar de maneras múltiples y diversas. ¿Y para qué? Para seguir sintiendo. No vamos a terapias para "curarnos" o para dejar de pensar que es algo negativo: es decir, ver el lado positivo de las cosas.
Eso sí que creo firmemente que es cuestión de cada uno. Ver el vaso medio vacío o medio lleno siempre ha sido una elección. Una elección que a lo largo de nuestra vida será cambiante, mundana, dinámica. Pero que siempre será más de una que de otra. A no ser, que tengas un trastorno de bipolaridad y entonces estés menos quieto que un niño hiperactivo.
Y es por esto, que a no ser que tengas fobia, que es un miedo inexplicable, que yo hoy te digo que he vuelto a sentir miedo. Ese miedo que me comió una vez y se fue. Que al poco volvió y de nuevo, volvió a por mí. Y que por una extraña razón, y diciendo que no hay dos sin tres, vuelvo a sentir que está rondando por aquí. Me gustaría - ¡qué digo! - desearía no volver a tenerle miedo.
...
Pero... es cosa mía... ¿no?
No hay comentarios:
Publicar un comentario