jueves, 12 de diciembre de 2013

No te diré nada.

Todo lo que tú quieras. Esa es mi modo de pensar. Bueno, lo era. Siempre lo ha sido. 

¿Y para qué?

Bueno. 
Paciente. 
Cariñoso. 
Simpático. 
Extrovertido. 
Sonriente. 
Amable. 
Sensible.
Solidario.
Empático.
Atento. 

¿Y para qué?

Para la misma mierda de siempre.
Y me da igual lo que piense la gente.
Que si esto y lo otro.
Que si tal y cual.
Yo solo se que.. la verdad, nunca me volvería a pasar.

Y solo puedo decir que no hay más necio que un servidor.
Que no te puedes fiar ni de tu sombra, que cuando te vas a dormir, estás solo.
Y que no hay cosa que más odie que estar así.

Y que cuando esto se pase, no te querré volver a ver.
No te diré que lo lamentarás, porque allá cada uno con sus decisiones.
No te diré nada. 

Porque... ¿para qué?

¿Para qué molestarse en... nada?
Y aún así...
soy yo el que lamenta.

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