lunes, 11 de noviembre de 2013

Esto es solo un pequeño paso hacia delante.

Hace escasas 48 horas me propuse hacer algo. Algo que nadie más ha decidido hacer. Algunos dirán que no servirá de nada, otros que me hará sentir mejor conmigo mismo, pero que seguirá sin valer una mierda. Y luego habrá otros que me entenderán.

No hablaré de ideologías ni de la lógica del sentido común. Hablo sobre el amor desinteresado y las palabras.

¿Cómo? Siiii, palabras. No. No. Lo otro. Aahhhh, eso, si, ya...

¿Cuántas personas siguen buscando el amor verdadero? ¿Cuántas veces te has dicho: "quiero tener alguien con quien compartir mi vida"? ¿Acaso no lo estás haciendo ya con tu familia y con tus amigos? No, pero yo me refiero a una pareja, una estabilidad, centrar la cabeza, bla bla bla.
Si si, yo te entiendo perfectamente, me pasa constantemente... Pero dime una cosa.

¿Y todas aquellas personas que no pueden ni siquiera tener esa opción? Tu, probablemente, tengas mil opciones porque eres una persona normal y corriente (nadie lo es, pero por seguir el estereotipo sociológico conceptual de nuestra sociedad) capaz de ser sociable y que a veces busca a gente que comparta sus gustos, sus manías, sus pequeñas tonterías... y, quien sabe, con suerte, llegar a formar una familia. ¿Qué me dirías de todas y cada una de aquellas personas que no son capaces de poder elegir?

Ah, ¿ahora no sabes qué responder? Mejor, porque el amor desinteresado es aquella forma de dar cariño a aquellas personas que no tienen forma de devolvértelo porque no saben, por lo tanto, ese interés en el que siempre estamos constantemente pensando, esa obligación social de tener que dar si recibes y viceversa, nos consume por dentro y nos hace egoístas. ¿Qué hay de malo en dar sin pensar en recibir?
NADA. Absolutamente nada. Nos hace mejores personas. Esa es mi opinión. Si no esperas nada a cambio, dirán algunos, no te llevas desilusiones de la gente a la que se lo das. Aquí no ocurre así. Tú a un discapacitado le das amor, cariño, comprensión... Y te devuelve una sonrisa. Es todo lo que tiene. Y con esa sonrisa, puedes hacer lo que quieras. Lo que quieras.

Y con respecto a las palabras, dicen que se me da muy bien escuchar y comunicarme, expresarme, transmitir. Y pienso utilizarlo siempre que pueda. Porque me siento orgulloso de expresarme, de ser sensible, de que tenga versatilidad en gustos y personalidad. Ser A cuando hay que ser A y B cuando se de el contexto.

En un mundo donde haya más amor desinteresado y las palabras correctas para llevarlo a cabo... Seguramente, estaríamos en un mundo mejor.


Y esto, amigos, es solo un pequeño paso hacia delante.

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