viernes, 23 de noviembre de 2012

Mira por dónde...

Perdónenme si sigo en shock. Creo que tengo motivos... Creo.

Algunos con suerte y organización puede que no sepan ni lo que es. Esos serán los que nunca se han arriesgado. Ya sea por su cuenta o por el azar, el karma, ...

La vida no se te regaló para despreciarla. Para nada, amig@. Y aún así, estás ahí. Leyendo. ¿Crees que no lo he pensado más de una vez? Pues claro. Pero no hay día peor. No existe. Tener un accidente de coche y un examen que haya sido bastante difícil por el mero hecho de que al profesor se la suda más que de comer mierda, puesto que sin el notable no vas a ninguna parte... Así de triste es.

El caso es... que si serás capaz de perdonarme.
No eres yo, soy tú... Ese es mi problema. Que en algún momento se me pegará algo de ti... Y hoy es ese día en que lo pienso, y como hoy, tú me dijístes que no sería así, que no tiene nada que ver... me gustaría creerte ahora.
No quiero tu perdón por un crédito "X". El perdón no tiene forma de palabras. Tiene forma de hechos, de acciones. Y tú, tú no sabes qué es. Al menos, si alguna vez lo supiste, al parecer te has olvidado cómo era...

¿De lo que se come se cría? Esa es mi duda. Todo parece indicar que sí. Y me odiaré por ello. Hasta que me muera. 

Ojalá me equivoque...

sábado, 20 de octubre de 2012

Qué quieres que te diga.

Inspiro. Espiro. Inspiro. Espiro. Inspiro y expiro...

En ese último proceso, dejé mil cosas por hacer, mil cosas por desear, y solo una por soñar... ya en sueños cumplida. Y más de una vez. Miento, dos sucesos soñados. Contigo y con ella.

¿Que qué diferencia hay? Bueno, esto puede durar mucho... aunque a veces no está de menos resumir. Alguna vez mencioné que me gustaría que me besaras. Y se cumplió. Alguna vez mencioné que me encanta escuchar, y es algo que puedo evitar no hacer. Perdóname si tú fuiste la única con quien no lo hice cuando tuve, porque si no te sale, es que hay algo que no funciona, pero hay otra que tampoco puedo escuchar del todo ahora mismo. Y no será por ganas...

¿Escuchar el qué, dices? El sonido de un beso en mi mejilla, el olor de una sonrisa, el sabor de unos ojos, las caricias en tu pelo... o una canción que me recuerde a todo eso. Qué quieres que te diga que no sepas, a veces un libro me dice mucho más, un recuerdo tuyo en mi cabeza se transforma, se imagina un mundo paralelo en el que recuerde nuestros abrazos, mimos, risas,... Todos esos momentos que daban calor, más que una estrella, más que el Sol... Aunque hiciera frío y se acercara el invierno, o el otoño y su viento intentara separarnos, ese mundo siempre sería nuestro.

Qué quieres que te diga, yo seguiré mi camino, y quien me siga, yo soy el guía y a llevarlo nadie tiene permiso.

Y como he dicho antes, yo era el guía de mi camino, y aun expirado el momento, sigo siéndolo.

Nunca olvidaré y nunca me lamentaré, porque viviré mi vida.

jueves, 18 de octubre de 2012

Maldita suerte.

Va a suceder. Alguna vez te sentirás... yendo en globo. Otras, puede ser, que ni siquiera intentes ir andando. Y siendo tú, que soy el único que te conozco y que se que te resulta tan difícil dar el brazo a torcer... Mira por dónde, la suerte y las ganas que te imponga el cuerpo, te ofrecerán una salida. Escuchas atenta un punteo triste de tu acústica... y no puedes evitar intentar reprimir esa lágrima... esa lágrima que te sale siempre que piensas demasiado más allá que en tu mástil y tus dedos al componer...

La estela de la luz que dejó su presencia hipnotizó las penas de tu corazón, mientras que a través del cristal ves nevar... Fue duradero, y la tempestad también. No tenías palabras aquella mañana, pero tenías recuerdos. Llamaron a tu puerta, repetidas veces. Decidiste levantarte, pero arrastrabas los pies, intentando provocar que el suelo se abriera a tu paso, que la tierra te pudiera tragar en aquel preciso instante... Abriste. y ahí estaba, tú... y yo. Sonrisa contra tu ánimo. Desayunamos juntos. Empecé a soltar gilipolleces... y conseguí que sonrieras. No se cuál de ellas fue, pero ya diste un primer paso.

¿Y ahora? Mírate, toda una mujercita, que sabe con quién gastárselas mejor o peor. Estoy orgulloso de ti. Has mejorado en todo: en no correr, en caminar, en tus letras, en tus melodías, en tus estudios... En serio, estoy muy orgulloso de ti, a pesar de que la distancia que nos separa más días al año de lo que me gustaría... Pero bueno.

Acto seguido me diste un abrazo... y me susurraste al oído "Gracias"... Te devolví el abrazo, te apreté fuerte, y te di un beso en la mejilla. Recuerda que las princesas no lloran. Y menos las más guapas. Volviste a sonreír. Cómo sabías que me gustaba eso.

Me acompañaste a la estación, después de una tarde llena de visitas a la ciudad, fotos, tonterías... Te volví a abrazar... y me diste un beso. Sorprendidos, nos miramos. Sonreíste. Sonreí. Y me fuí, no sin dejarte una carta antes...

Cuando el viento sople a tu favor, no dejes que pare. Aunque tengas que seguir remando tú sola si no es lo suficientemente fuerte... Y recuerda. Yo estoy aquí... Y ahora más cerca que nunca.

¿La cruda realidad? Esto te importará más de lo que piensas y menos de lo que necesitas. En verdad, soy un adicto a nuestros momentos.

sábado, 4 de agosto de 2012

Nostalgia.

Ahora, y en otros ratos, muchas más veces, me pregunto: ¿pude ver tu mirada a través de esas lágrimas?
(Se de sobra que no las hubo, pero si las hubiera habido, ¿habría cambiado algo...?)
¿Pude estar tan callado aquella vez? ¿Tan atento, tan pasivo, tan... maldito?

Cada uno tiene lo que debe tener. Parte de lo que no se tiene y se quiere hay que merecérselo. Y no, no digo ganárselo, pues a veces lo gana quien menos hizo. A lo mejor no te di un beso en su día, pero no por ello no me gané todo tu cariño, todo tu amor.

...Ya no, pero han sido varias las veces que te imagino caminando, huyendo tranquilamente de las miradas indiscretas, de los flashes, de la fama que nunca quisiste, por la cuál lloraste más de una noche, y que por ello te has convertido en alguien mucho más fuerte que antes... pero no para mí. Yo te seguiré viendo como eras. Pues no cambiaste. Solo fortaleciste una parte de ti que necesitaba una vuelta de tuerca, ¿y para qué?  Para volver atrás. Retrocediste, y no te diste cuenta. Vuelves a estar en peligro, y lo sabes, pero lo evitas, evitas pensarlo. Si lo piensas, te asustas, y vuelves a adelantarte.

Tu vida se merece algo más que pasos hacia atrás y hacia delante. Así pretendes evolucionar, aprender. ¿Cómo aprendí yo? Dando oportunidades a lo nuevo, no tan nuevo, pues también volví atrás... pero decidí abrir otra puerta, y que ésta me condujera a otra, y ésta a otra... Hasta mi localización actual. Podría decir que estoy en un punto muerto, pero no es así. Podría afirmar que me estaría haciendo la víctima. Lo único que puedo afirmar ahora... es que te echo de menos.

¿Dónde estuviste cuando ni yo sabía que necesitaba algo así? El problema es que ya sabía donde estabas antes de formularme la pregunta. Es algo que no puedo evitar. No lo pensé bien. Ahora... es cuando evoluciono, sonrío, me divierto... vivo la vida.





miércoles, 2 de mayo de 2012

Por y para tí.


¿Por qué fracasa el Socialismo?

Un reconocido profesor de economía de la Universidad norteamericana Texas Tech alegó que él nunca había suspendido a uno de sus estudiantes pero que, en una ocasión, tuvo que suspender a la clase entera. Cuenta que esa clase le insistió que el socialismo sí funcionaba, que en éste sistema no existían ni pobres ni ricos, sino una total igualdad. El profesor les propuso a sus alumnos hacer un experimento en clase sobre el socialismo. Todas las notas iban a ser promediadas y a todos los estudiantes se les asignaría la misma nota de forma que nadie sería suspendido y nadie sacaría una A (excelente). Después del primer examen, las notas fueron promediadas y todos los estudiantes sacaron B. Los estudiantes que se habían preparado muy bien estaban molestos y los estudiantes que estudiaron poco estaban contentos. Pero, cuando presentaron el segundo examen, los estudiantes que estudiaron poco estudiaron aún menos, y los estudiantes que habían estudiado duro decidieron no trabajar tan duro ya que no iban a lograr obtener una A; y, así, también estudiaron menos. ¡El promedio del segundo examen fue D! Nadie estuvo contento. Pero cuando se llevó a cabo el tercer examen, toda la clase sacó F: ¡suspensos a todos! Las notas nunca mejoraron. Los estudiantes empezaron a pelear entre si, culpándose los unos a los otros por las malas notas hasta llegar a insultos y resentimientos, ya que ninguno estaba dispuesto a estudiar para que se beneficiara otro que no lo hacía. Para el asombro de toda la clase, ¡todos perdieron el año! Y el profesor les preguntó si ahora entendían la razón del gran fracaso del socialismo.

Es sencillo; simplemente se debe a que el ser humano está dispuesto a sacrificarse trabajando duro cuando la recompensa es atractiva y justifica el esfuerzo; pero cuando el gobierno quita ese incentivo, nadie va a hacer el sacrificio necesario para lograr la excelencia. Finalmente, el fracaso será general.

Nota "atractiva": Winston Churchill, premio Nobel en 1953 dijo: "El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de los ignorantes, la predica de la envidia, su misión es distribuir la miseria de forma igualitaria para el pueblo. Para terminar una cita de la ex-primer Ministra Británica Margaret Thatcher: "El socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero.... de los demás". Es la pura realidad, un Gobierno que derrocha el dinero de los demás ideológicamente sin control y gasta más de lo que lo que ingresa, lleva al país a la ruina...

jueves, 5 de abril de 2012

Cuesta arriba, cuesta abajo.

A veces, la vida, tus pensamientos, tus deseos, tus sueños... son meras y efímeras ganas de salir de este mundo. Un mundo al que no le buscas sentido, al que le encuentras respuestas para las cuáles no has formulado pregunta alguna. Porque no son respuestas válidas para ti, lo serán para otra persona.

A veces, no basta con decir: "Lo voy a intentar". No basta con satisfacer a todo el mundo. No basta con decir: esto me gusta, esto hago.

A veces, basta con una mirada. Basta con decir la verdad. Es verdad, no me acordaba que la verdad no existe. ¡Qué cabeza la mía!. Basta con decir algo que sea cierto y, a parte de que así sea, verídico.

Pero, ¿y qué?

¿Y qué si nos conformamos con todo esto? ¿Acaso viviríamos en una mentira? La mentira ya está ahí fuera. Una más; una menos, no te va a molestar. La sociedad, las personas, la hipocresía de ambas. Está por toooooooodas partes. ¿Y qué hacemos nosotros?



No lo se.



Yo al menos aprendo a vivir conmigo mismo, que ya es algo. Con mis errores, con mis sonrisas, con tus besos, con las alegrías, aquellas tristes que muy de vez en cuando nos da la vida.


A veces... y sólo a veces... Sonrío a pesar de la hipocresía, a pesar de tantas y tantas cosas. Porque hay personas, que ellas pueden o no saberlo, por las que la mentira merece la pena disfrutarla. 



Déjate de sermones. Total, antes o después, tendrás que aprender a saber quién eres.


http://www.youtube.com/watch?v=5Y3NF6ApOQo


Juro seguir de pie si disparas en las piernas...
No quiero malgastar mi otoño viendo caer las hojas...


Un claro ejemplo de estar cuesta arriba... y de estar cuesta abajo.

martes, 27 de marzo de 2012

Buen Camino

Imagínese en la antigua Roma. Y con todo lo que ello conlleva, imagínese que es usted un ciudadano de clase media alta, que se puede permitir un carruaje tirado por dos caballos de carrera extraordinariamente entrenados para la vida urbana e incluso realizar viajes de largas distancias. Como si hoy en día fuera un Mercedes Clase C, por ejemplo. No nos salgamos de la línea establecida.

Imagine que, tras una dura jornada de temática política (¿No se lo había dicho? En la antigua Roma era bastante común que un ciudadano participara en la vida política de la ciudad...), vuelve a su villa. Ordena a sus esclavos que le hagan el almuerzo, y le preparen un baño con aguas termales, a una temperatura lo suficientemente caliente para disfrutar y lo suficientemente fría para no tener la sensación de calor transmitida por el agua.

Imagine a su mujer, la más hermosa en varias hectáreas a la redonda, según su criterio, claro. Tiene, como hobbie, tocar el arpa en su habitación y una especie de floristería en una de las calzadas romanas más transitadas de la ciudad. Es decir, falta pecuniaria (áureos, denarios, sestercios...) en su familia no existe. No es un problema.

Volvemos al segundo punto. La vida política se veía honorable, casi al igual que servir en el Ejército distribuido en múltiples y diferentes legiones....

Deje de imaginar. Deje de relativizar. Deje de soñar. Deje de ser quien NO es. Tire los sentimientos vividos a la basura. Hagamos visos a la actualidad.

Participar en la vida política se ha supeditado a lo peor de la sociedad, más incluso que ser un violador o un narcotraficante... Puesto que, tristemente, y en muchos casos, parecen hasta buenos los mencionados antes que un político.

La política actual da asco. No es política. No es un gobierno adecuado, bueno, que enorgullezca a la población.

Por eso me gusta. Y cada vez más.

 Porque si una vez el hombre llegó a ir por buen camino, y ahora está perdido... Ahora es cuando me entran más ganas de inmiscuirme en el meollo del asunto.

Llámenme idealista, clásico, o incluso tonto. Pero creo en el cambio. Creo en una política que hubo, la que hizo a un gran Imperio caer.

 Creo que se puede volver al buen camino.

martes, 20 de marzo de 2012

Despertar.

Salió sin decir nada. Absolutamente nada. Sólo un pequeño esbozo de una sonrisa próxima a llegar.

Había dormido bien, esa mañana se la sudaban tantas cosas: las clases que se había saltado, los apuntes, estudiar para los exámenes... Nada importaba esa mañana. Sólo llegar a su destino.

Empezó a fijarse en el rostro de las personas de su alrededor. Tenía tiempo. Le sobraba tiempo. Ojalá lo pudiera vender, ¡o incluso regalar!, porque hay gente a la que le vendría de perlas algo más de tiempo... La persona es tiempo. Lo llevamos dentro. Lo construimos. Y eso, acabará siendo historia....

Empezó a pensar. Todxs inexpresivos. ¿Tristes? ¿Melancólicos? ¿Alegres?. Difícil adivinarlo. Según él, existe algo absoluto que hace al ser humano un ser microscópico, como si su existencia fuera más efímera que un suspiro, que un guiño de ojos, que un soplido a las velas encendidas sobre un pastel, que los deseos pedidos y no cumplidos de miles y millones de estrellas fugaces...

Dicen que cuando sueñas con una persona determinada, significa que esa persona te echa de menos. Pongamos a esta sentencia no como verídica, sino también como cierta. ¿Me echa de menos el protagonista de una película de miedo? ¿Me echa de menos alguna persona con fama? ¿Me echa de menos una vida de "rock star" al más puro estilo de los 80's? ¿Me echa de menos mi vida? ¿Me echan de menos personas que estuvieron en mi vida a las que quise, a unas más y a otras menos; u otras que me imagino porque no puedo ponerles una "cara" o una mirada?
Preguntémonos, pues, si tanto han salido esas personas en nuestros sueños, ¿habremos salido alguna vez en el sueño de alguien? Y si fuera así, ¿sería real el que le echemos de menos?

No sabemos si eso es así, puesto que, nosotrxs, podemos decir si echamos en falta a alguien sin saber que hemos aparecido en un sueño que él ha podido tener un día al azar. Pero, entonces,

El caso es que, aún con todo esto, nuestro protagonista llegó a su destino. Era la hora acordada. 12:30. Ni rastro. Esperó. 12:35. 12:40. 12:45. Como siempre, llegó 15 minutos tarde. Bajó del coche, se colgó la mochila, al hombro, y cerró el coche. Entre ellxs había una tensión desde siempre. Esta vez era mayor, los dos lo sabían. Las circunstancias nunca fueron las idóneas. El tiempo dirá, algún día, quizás, si las habrá. Quietos, uno frente al otro, se quitaron las gafas de sol. Una mirada fija, casi parecía que podrían estar así el resto del tiempo, tiempo que ellos tenían para ellxs dos en ese momento: único y exclusivo.

Y a él, sólo se le ocurrió decir:


- Felicidades.
+ Gracias.
- ¿Qué tal todo?


Y bueno, el resto... es cosa vuestra.


domingo, 29 de enero de 2012

Es complicado.

¿Alguna vez notaste aquella sensación por la cuál no te importaría que fuera de día? ¿o de noche? Un beso se puede recibir en cualquier momento, nunca se es suficientemente querido ni suficientemente amado.

Además, ¿qué darías tú por un beso? Uno de esos que te dejan sin aliento. Sí, de esos. A veces, y sólo a veces, se llegan a echar de menos.




Es aquel rostro el que aclama
tras una lágrima y mil susurros, 
lamentos y engaños y sollozos,
perdida, naufragada en su mundo...


Es aquella sonrisa
¿perfecta? ¿feliz? ¿tímida?
¿carismática? ¿pícara?
Para nada, es sincera; es vida.


Encontré aquella flor en mi jardín,
distinta, color jazmín gris,
y tumbado inconsciente dispuse un beso
sobre su mejilla, cual ligera presión,
cual pájaro desea volar
y se lanza al vacío una y otra vez,
así deseo yo, y nada más,
imaginarte y volverte a ver,
olvidarte... para volverte a querer.





sábado, 21 de enero de 2012

No es la primera vez.


Sentado. Con su pluma de plata en la mano. Y sus folios aún en blanco, se preguntaba aún si era una buena idea. De repente, un torrente, una cascada de ideas le vino a la mente, tan fuerte, que casi se cae de la cama. Sí, escribía en la cama, por si cuando durmiera, los sueños le aportaban buenas ideas. O tristes. O felices. Mientras fueran ideas...
No supo reaccionar a tal violenta situación, y como vino, se fue. Se reincorporó, empezó a escribir nombres, fechas, lugares, paisajes... horas perdidas tras 110 folios con miles de apuntes, sin ninguna conexión aparente entre ellos: Shane, Cataratas del Niágara, Toronto, El Cairo, Jack, Sydney, La Muralla China, Jenniffer, Victoria, La Selva del Amazonas, Michael, Los lagos noruegos, El Gran Gañón... Miles y miles de ellos.

En cambio, un extracto de su magnífica y mejor obra, la he conseguido colocar aquí.


- No sería la primera vez que escribo. Tampoco sería la primera vez que canto, que bailo, que me entretengo tumbado en el césped del campo. Tampoco sería la primera vez que me diera cuenta de algo que intentaba tapar una y otra vez. Pero esta vez es diferente.
Tan diferente, pero a la vez un viejo conocido. No es la primera vez que nos encontramos, ¿verdad?
+ ...
- Sí, claro, lo que yo esperaba. Bien, señor... ¿me puedo dirigir a usted así? El caso: da igual. Usted es capaz de cambiar de mil caras, de mil aspectos, de mil maneras de personalidad, pero siempre nos encontramos. Dígame, ¿demasiada casualidad? ¿O es causalidad?
+ ...
- ¿No pretende cooperar? Esto se le va a hacer muy duro, "señor". De aquí no me iré sin obtener una respuesta. Y como usted ya sabe, o debería saber, mi vida es mi trabajo, mi presente y mi futuro.
+ ¿Y su pasado?
- ¿Cómo? ¿Por fin habla? Es que estaba despistado...
+ ... pensando en su pasado.
- ¿Pero qué...?
+ No se engañe, a mi no puede mentirme. Su pasado ha marcado su presente. Acéptelo.
- NO ME INTENTE LIAR, AQUÍ SOY YO EL QUE HACE LAS PREGUNTAS, EL QUE EJECUTA LAS ACCIONES CORRESPONDIENTES, EL QUE LE PUEDE DEJAR MALHERIDO SI QUISIERA, EL QUE PUEDE JODERLE LA VIDA PARA EL RESTO DE SU EXISTENCIA SI ME LO PROPONGO, ¡¡¿¿ME HA ESCUCHADO CON CLARIDAD??!!
+ ... ¿De verdad sería usted capaz de hacer daño a su propio corazón...?

domingo, 15 de enero de 2012

Creo.

Hoy no estoy para historias. Hoy quiero afrontar la verdad. Bueno, la verdad no; la certeza.
La certeza de saber que no estoy muerto, de que sigo sintiendo el aire que es agitado mínimamente por el aleteo de una mariposa. Quiero sentir cada centímetro del agua que bebo, cada segundo de música que escucho, quiero sentir sobre mi pecho tu cabeza al escuchar a mi palpitante corazón, quiero sentir la creación, la composición al ir directa de mi mente a mis dedos, a mis ojos, a las lágrimas que me provocan... ¿Seré el único "escritor" que "llora" por lo que escribe?

Imagino que la verdad es más relativa que la subjetividad. Y digo imagino, sabiendo que saber si algo es cierto o no es más fácil. Y más para el ser humano. Aunque la certeza, aún siendo cierta, también tiene una pizca de relatividad... Pero bueno, no voy a pegarme un tiro por rayarme con cosas de esta índole.

Eso sí, no me habré rayado veces por los sentimientos, que ni son una disciplina a la que someter a estudio.

Creo que estoy harto. De mí mismo. De mi egocentrismo, de mi charlatanería, de ser quien no soy a ratos, de estar irreconocible, de pensar mil cosas y no decantarme por nada, de vivir al límite jugándome miles de sonrisas perdidas...

Creo, y sólo creo, que estoy harto de haber tomado un camino diferente. No digo que me arrepienta, cosa que sí me he dado cuenta que cuenta más el cambiar que pedir perdón y arrepentirse por un acto. Uno necesita de nuevo volver a un camino, ¡miento!, quiero decir, hacer un camino nuevo, basándome en los errores, en lo que aprendo, al día a día.


Lo mejor de todo esto, es que me quedo muy agusto. Pero no tan agusto como me gustaría, por "desgracia".

Otra vez me tiro de los pelos
¿por qué? porque mi mente necesita,
a la vez que mi alma y mi cuerpo,
algo a lo que aferrarse,
como por ejemplo a la droga de un beso.
No un beso cualquiera,
no, a uno que echa de menos,
que sabe cómo es, cómo sabe,
como hiptoniza, como dice un "te quiero"...
y eso que nunca ha probado esos labios,
que a gritos le ordenan, y sin miedo,
que aguarde el momento oportuno
para poder declarar en sólo el primer beso
todo, todo lo que siente, padece,
ruge, susurra, piensa y lo que, otra vez, quiere...
Y el problema es que sólo quiere tu besos.




Don't you let me down...(8)


sábado, 14 de enero de 2012

Día a día.

Otra vez. Salgo de aquí, con la música preparada.Marcho caminante, distraído con lo insignificante: baldosas por las que camino, los pájaros apostados en las finas ramas de los abetos que decoran de forma otoñal la calle, la mirada de una chica al cruzarnos... [otra canción de David Guetta en los 40... ¿qué pasa? ¿Solo hay temazos suyos o qué? Agh...].


Me senté y empecé a pensar, como siempre, en el mismo lugar, pero no siempre a la misma hora. Pensamientos venideros y otros de vacaciones, algunas preguntas estúpidas también (¿tendrán las chinas el mismo gusto para los chinos? Si son todos "iguales") y el instinto del sabor vainilla de mi próximo purito.

Se acabó lo que se daba y me traslado, echo a andar de nuevo y me vuelvo a sentar. Esta vez fue a peor. Pené en tí. Y en tí. Y en tí de nuevo. Una vez más y otra vez deseando verte, besarte, una vez más con "ganas" de llorar, de reír, de gritar, de saltar, patalear, correr, abrir los brazos... de sentirme libre.
Libre de "querer", libre de pensar en tí (y no echarte de menos en ningún momento) sin remordimientos, de que pasen cosas que no están planeadas...
...como un beso, incluso una caricia, una mirada; incluso una sonrisa...


Me levanto de nuevo, dejo de penar y lo escribo unas horas más tarde.


Nunca es demasiado tarde
dicen los positivistas,
hoy podría ser Martes
para que me regalaras un beso egoísta,
alegra, divertido y sastre
de mi alma perdida
en mil pedazos, tanto en Marte
como puede estar muerta en vida...


¡Y sólo, sólo tú, preciosa, 
bella y hermosa
musa de mi alma!
Tú, encargada de encontrar
por tierra y por la mar
mi alma que tiene necesidad
de un corazón al que amar
y unos labios que besar...


Vete, vete en su busca
hay tantos lugares, destinos,
vete, que yo seguiré aquí vacío...

viernes, 6 de enero de 2012

Sólo importas tú.

- ¿Y si te dijera que no puedo dejar de pensar en tu sonrisa? ¿Y en tus labios? ¿Y en tus ojos? Ojos de un color verde esmeralda, intensos pero apaciguados, ardientes pero fríos, felices pero enfadados, vivos pero perdidos... perdidos en una sumisa capa de confusión que se alterna con los pensamientos, pensamientos que ocultan y marcan, sienten y padecen las alegrías de un corazón firme pero con sentido común. Un sentido que no todos tienen y una firmeza que se cae a pedazos a cada cambio de variable que sucede al tiempo y al momento concreto. Para otros, solo son unos ojos verdes, mientras que no saben lo que en ellos se alberga: esperanza. Y no tiene que ver con el color, pero sí lo que espera del futuro, lo que quiere que ocurra, aunque sólo lo sepas tú.

¿Y si te dijera que no puedo dejar de pensar en tu pelo? ¿Y en tus orejas? ¿Y en tus manos? Manos pequeñas e imperfectas, imperfectas por los actos que realizan y otros a los que desobedece. Suplican una consideración, una recompensa por todo lo bueno que han hecho, ignorando lo malo. Cuántas botellas habrás cogido con ellas, cuántas tareas por el mal camino te han llevado, desde un mísero paseo hasta una simple caricia por mi brazo. Y te enfadas contigo misma porque ni tú sabes qué hacer con ellas. Las manos son solo simples herramientas para llevar acabo acciones. Que luego te arrepientas, es cosa tuya, pequeña.

¿Y si te dijera... que las cosas no son lo que parecen? Que si me enfado, es por tu bien; que si me río, es por tu bien; que si sonrío, bailo, canto, y vuelvo a sonreír... Es por mi bien. Y nunca, nunca, nunca, jamás pienses que eres menos que nada, que eres menos que un vacío existencial, porque sólo tú puedes saber cuánto puedes llegar a valer. Porque el qué dirán es tan relativo como el sacarse un moco: sólo te tiene que importar lo que tú hagas y la razón. Sólo Importas TÚ. Y a diferencia de esto, a muchas personas les vas a importar, ya sea por el motivo que sea, fuera o fuese.

¿Y si te dijera... que me moriría por besar esos labios? Por desgracia, te estaría mintiendo. Porque ya estoy muerto cada vez que no ocurre semejante evento. Y me da rabia no poder confiar en hacerlo. Nunca llegaré a un acuerdo conmigo mismo para poder volver a realizar eso. ¿Miedo? Sí. ¿A qué? A todo... aunque es una forma muy buena de abreviar. Simplemente, (si es que alguna vez esto es simple) un segundo no representa nada. Y solo necesitaría un segundo para poder volver a empezar. Y tú necesitarías más de uno para poder volver a empezar. Matemáticas puras. Mediante la ciencia, esto no se puede resolver.

+ ¿Desde cuando la ciencia puede resolver conflictos sentimentales?
- Desde que se cree que puede con todo, cuando a los sentimientos hay que hacerles el menor caso posible.
+¿Por qué? ¡Si es bonito querer, y sentirse querido!
- Yo no quiero. Yo, como cualquier ser humano, necesito.

lunes, 2 de enero de 2012

La muerte de un sueño.

Primera entrada del año nuevo.
...Cerrado a aceptarlo. Cerradísimo. Porque nunca el negro fue totalmente negro, ni el blanco, blanco: ni siquiera el gris. Es tan no-real que me engaña. "¡Más alto, más fuerte!" decía el niño a su abuelo. Y la mirada perdida tras un último beso, tras su marcha, tras el frío de Noviembre. Y las opciones no eran muchas. Las esperanzas tampoco...]



Todo tiene un orden, una norma, un sentido a organizarse. Excepto si unimos la cabeza (razón) con el corazón (alma, sentimientos y demás). Este resultado es la única excepción conocida al orden que crea el ser humano. Es tan necesaria como mortal. Los expertos dicen que es química. Otros dicen que es la naturaleza propia. Y ninguno tiene ni puta idea. Demasiada profesionalidad y poco sentido común.

Íbamos caminando por la acera, impasible frío, y a escasos metros una cantidad de arena caliente que me pedía tumbarme y jugar. ¿Tumbarnos? Eso no iba con 'nosotros'. De la singularidad a lo plural tras un beso, uno tras otro secuenciados en su mejilla; primero en una y luego en otra. La oratoria de un te quiero minimizado a una mirada, a un abrazo, a una caricia, y tumbados en la arena, me volviste a besar. Y tumbado en mi cama, estúpidamente soñando esto, sonreí y lloraba. En silencio...

No estoy diciendo que LO SIENTO, porque algún día, probablemente, nos volveremos a encontrar.