¿Alguna vez notaste aquella sensación por la cuál no te importaría que fuera de día? ¿o de noche? Un beso se puede recibir en cualquier momento, nunca se es suficientemente querido ni suficientemente amado.
Además, ¿qué darías tú por un beso? Uno de esos que te dejan sin aliento. Sí, de esos. A veces, y sólo a veces, se llegan a echar de menos.
Es aquel rostro el que aclama
tras una lágrima y mil susurros,
lamentos y engaños y sollozos,
perdida, naufragada en su mundo...
Es aquella sonrisa
¿perfecta? ¿feliz? ¿tímida?
¿carismática? ¿pícara?
Para nada, es sincera; es vida.
Encontré aquella flor en mi jardín,
distinta, color jazmín gris,
y tumbado inconsciente dispuse un beso
sobre su mejilla, cual ligera presión,
cual pájaro desea volar
y se lanza al vacío una y otra vez,
así deseo yo, y nada más,
imaginarte y volverte a ver,
olvidarte... para volverte a querer.
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