...Cerrado a aceptarlo. Cerradísimo. Porque nunca el negro fue totalmente negro, ni el blanco, blanco: ni siquiera el gris. Es tan no-real que me engaña. "¡Más alto, más fuerte!" decía el niño a su abuelo. Y la mirada perdida tras un último beso, tras su marcha, tras el frío de Noviembre. Y las opciones no eran muchas. Las esperanzas tampoco...]
Todo tiene un orden, una norma, un sentido a organizarse. Excepto si unimos la cabeza (razón) con el corazón (alma, sentimientos y demás). Este resultado es la única excepción conocida al orden que crea el ser humano. Es tan necesaria como mortal. Los expertos dicen que es química. Otros dicen que es la naturaleza propia. Y ninguno tiene ni puta idea. Demasiada profesionalidad y poco sentido común.
Íbamos caminando por la acera, impasible frío, y a escasos metros una cantidad de arena caliente que me pedía tumbarme y jugar. ¿Tumbarnos? Eso no iba con 'nosotros'. De la singularidad a lo plural tras un beso, uno tras otro secuenciados en su mejilla; primero en una y luego en otra. La oratoria de un te quiero minimizado a una mirada, a un abrazo, a una caricia, y tumbados en la arena, me volviste a besar. Y tumbado en mi cama, estúpidamente soñando esto, sonreí y lloraba. En silencio...
No estoy diciendo que LO SIENTO, porque algún día, probablemente, nos volveremos a encontrar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario