Otra vez. Salgo de aquí, con la música preparada.Marcho caminante, distraído con lo insignificante: baldosas por las que camino, los pájaros apostados en las finas ramas de los abetos que decoran de forma otoñal la calle, la mirada de una chica al cruzarnos... [otra canción de David Guetta en los 40... ¿qué pasa? ¿Solo hay temazos suyos o qué? Agh...].
Me senté y empecé a pensar, como siempre, en el mismo lugar, pero no siempre a la misma hora. Pensamientos venideros y otros de vacaciones, algunas preguntas estúpidas también (¿tendrán las chinas el mismo gusto para los chinos? Si son todos "iguales") y el instinto del sabor vainilla de mi próximo purito.
Se acabó lo que se daba y me traslado, echo a andar de nuevo y me vuelvo a sentar. Esta vez fue a peor. Pené en tí. Y en tí. Y en tí de nuevo. Una vez más y otra vez deseando verte, besarte, una vez más con "ganas" de llorar, de reír, de gritar, de saltar, patalear, correr, abrir los brazos... de sentirme libre.
Libre de "querer", libre de pensar en tí (y no echarte de menos en ningún momento) sin remordimientos, de que pasen cosas que no están planeadas...
...como un beso, incluso una caricia, una mirada; incluso una sonrisa...
Me levanto de nuevo, dejo de penar y lo escribo unas horas más tarde.
Nunca es demasiado tarde
dicen los positivistas,
hoy podría ser Martes
para que me regalaras un beso egoísta,
alegra, divertido y sastre
de mi alma perdida
en mil pedazos, tanto en Marte
como puede estar muerta en vida...
¡Y sólo, sólo tú, preciosa,
bella y hermosa
musa de mi alma!
Tú, encargada de encontrar
por tierra y por la mar
mi alma que tiene necesidad
de un corazón al que amar
y unos labios que besar...
Vete, vete en su busca
hay tantos lugares, destinos,
vete, que yo seguiré aquí vacío...
Escribe usted muy bonito señor mío.
ResponderEliminarGracias! :)
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