Va a suceder. Alguna vez te sentirás... yendo en globo. Otras, puede ser, que ni siquiera intentes ir andando. Y siendo tú, que soy el único que te conozco y que se que te resulta tan difícil dar el brazo a torcer... Mira por dónde, la suerte y las ganas que te imponga el cuerpo, te ofrecerán una salida. Escuchas atenta un punteo triste de tu acústica... y no puedes evitar intentar reprimir esa lágrima... esa lágrima que te sale siempre que piensas demasiado más allá que en tu mástil y tus dedos al componer...
La estela de la luz que dejó su presencia hipnotizó las penas de tu corazón, mientras que a través del cristal ves nevar... Fue duradero, y la tempestad también. No tenías palabras aquella mañana, pero tenías recuerdos. Llamaron a tu puerta, repetidas veces. Decidiste levantarte, pero arrastrabas los pies, intentando provocar que el suelo se abriera a tu paso, que la tierra te pudiera tragar en aquel preciso instante... Abriste. y ahí estaba, tú... y yo. Sonrisa contra tu ánimo. Desayunamos juntos. Empecé a soltar gilipolleces... y conseguí que sonrieras. No se cuál de ellas fue, pero ya diste un primer paso.
¿Y ahora? Mírate, toda una mujercita, que sabe con quién gastárselas mejor o peor. Estoy orgulloso de ti. Has mejorado en todo: en no correr, en caminar, en tus letras, en tus melodías, en tus estudios... En serio, estoy muy orgulloso de ti, a pesar de que la distancia que nos separa más días al año de lo que me gustaría... Pero bueno.
Acto seguido me diste un abrazo... y me susurraste al oído "Gracias"... Te devolví el abrazo, te apreté fuerte, y te di un beso en la mejilla. Recuerda que las princesas no lloran. Y menos las más guapas. Volviste a sonreír. Cómo sabías que me gustaba eso.
Me acompañaste a la estación, después de una tarde llena de visitas a la ciudad, fotos, tonterías... Te volví a abrazar... y me diste un beso. Sorprendidos, nos miramos. Sonreíste. Sonreí. Y me fuí, no sin dejarte una carta antes...
Cuando el viento sople a tu favor, no dejes que pare. Aunque tengas que seguir remando tú sola si no es lo suficientemente fuerte... Y recuerda. Yo estoy aquí... Y ahora más cerca que nunca.
¿La cruda realidad? Esto te importará más de lo que piensas y menos de lo que necesitas. En verdad, soy un adicto a nuestros momentos.
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