A veces, la vida, tus pensamientos, tus deseos, tus sueños... son meras y efímeras ganas de salir de este mundo. Un mundo al que no le buscas sentido, al que le encuentras respuestas para las cuáles no has formulado pregunta alguna. Porque no son respuestas válidas para ti, lo serán para otra persona.
A veces, no basta con decir: "Lo voy a intentar". No basta con satisfacer a todo el mundo. No basta con decir: esto me gusta, esto hago.
A veces, basta con una mirada. Basta con decir la verdad. Es verdad, no me acordaba que la verdad no existe. ¡Qué cabeza la mía!. Basta con decir algo que sea cierto y, a parte de que así sea, verídico.
Pero, ¿y qué?
¿Y qué si nos conformamos con todo esto? ¿Acaso viviríamos en una mentira? La mentira ya está ahí fuera. Una más; una menos, no te va a molestar. La sociedad, las personas, la hipocresía de ambas. Está por toooooooodas partes. ¿Y qué hacemos nosotros?
No lo se.
Yo al menos aprendo a vivir conmigo mismo, que ya es algo. Con mis errores, con mis sonrisas, con tus besos, con las alegrías, aquellas tristes que muy de vez en cuando nos da la vida.
A veces... y sólo a veces... Sonrío a pesar de la hipocresía, a pesar de tantas y tantas cosas. Porque hay personas, que ellas pueden o no saberlo, por las que la mentira merece la pena disfrutarla.
Déjate de sermones. Total, antes o después, tendrás que aprender a saber quién eres.
http://www.youtube.com/watch?v=5Y3NF6ApOQo
Juro seguir de pie si disparas en las piernas...
No quiero malgastar mi otoño viendo caer las hojas...
Un claro ejemplo de estar cuesta arriba... y de estar cuesta abajo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario