Hoy no estoy para historias. Hoy quiero afrontar la verdad. Bueno, la verdad no; la certeza.
La certeza de saber que no estoy muerto, de que sigo sintiendo el aire que es agitado mínimamente por el aleteo de una mariposa. Quiero sentir cada centímetro del agua que bebo, cada segundo de música que escucho, quiero sentir sobre mi pecho tu cabeza al escuchar a mi palpitante corazón, quiero sentir la creación, la composición al ir directa de mi mente a mis dedos, a mis ojos, a las lágrimas que me provocan... ¿Seré el único "escritor" que "llora" por lo que escribe?
Imagino que la verdad es más relativa que la subjetividad. Y digo imagino, sabiendo que saber si algo es cierto o no es más fácil. Y más para el ser humano. Aunque la certeza, aún siendo cierta, también tiene una pizca de relatividad... Pero bueno, no voy a pegarme un tiro por rayarme con cosas de esta índole.
Eso sí, no me habré rayado veces por los sentimientos, que ni son una disciplina a la que someter a estudio.
Creo que estoy harto. De mí mismo. De mi egocentrismo, de mi charlatanería, de ser quien no soy a ratos, de estar irreconocible, de pensar mil cosas y no decantarme por nada, de vivir al límite jugándome miles de sonrisas perdidas...
Creo, y sólo creo, que estoy harto de haber tomado un camino diferente. No digo que me arrepienta, cosa que sí me he dado cuenta que cuenta más el cambiar que pedir perdón y arrepentirse por un acto. Uno necesita de nuevo volver a un camino, ¡miento!, quiero decir, hacer un camino nuevo, basándome en los errores, en lo que aprendo, al día a día.
Lo mejor de todo esto, es que me quedo muy agusto. Pero no tan agusto como me gustaría, por "desgracia".
Otra vez me tiro de los pelos
¿por qué? porque mi mente necesita,
a la vez que mi alma y mi cuerpo,
algo a lo que aferrarse,
como por ejemplo a la droga de un beso.
No un beso cualquiera,
no, a uno que echa de menos,
que sabe cómo es, cómo sabe,
como hiptoniza, como dice un "te quiero"...
y eso que nunca ha probado esos labios,
que a gritos le ordenan, y sin miedo,
que aguarde el momento oportuno
para poder declarar en sólo el primer beso
todo, todo lo que siente, padece,
ruge, susurra, piensa y lo que, otra vez, quiere...
Y el problema es que sólo quiere tu besos.
Don't you let me down...(8)
''¿Seré el único "escritor" que "llora" por lo que escribe?''
ResponderEliminarNO.