Los echo de menos. Echo de menos todo lo que hemos vivido. Joder, pero solo queda un mes para volvernos a ver. Y petarlo. Petarlo mucho.
Pero... No se puede explicar con palabras.
A lo que solo puedo decir...
Voy a echar de menos
los hijos que nunca tendremos
y me voy a sentir tan solo
en la casa que no compraremos
que tendré que acaricias el lomo
del perro que siempre quisimos
mientras me pregunto cómo
acabamos con lo que tuvimos...
Voy a echar de menos
creer que lo nuestro es eterno
y pensar que nada nos puede
o que no nos afecta el infierno
si tu pelo es mi abrigo
y decimos adiós al invierno
estando solos y desnudos
porque el frío se vuelve tierno
Tengo que matar el tiempo
O el tiempo me va a matar
Voy a echar de menos
que me digas que estás muy cansada
porque ha sido un día duro
y me quieres, muy cerca, en la almohada
y jugar a que somos uno,
y de lejos no somos nada
día a día, poco a poco,
mañana tras mañana
Voy a echar de menos
los castillos entre tu pelo
las noches de insomnio
y los besos secos
las tardes mirando al cielo
Tengo que matar el tiempo
o el tiempo me va a matar.
Y por otro lado... No se.
Tantas cosas que decir
que no hay tiempo
Tantas cosas que hacer
que me sobra espacio
cuando creía que el fin
solo era un comienzo
cuando pensé
que yo ya estaba muerto...
Tantas cosas que mirar,
que observar,
que descifrar,
que intentar adivinar,
y seguir estancado
mirar al pasado
sentir lo que pasa
como si nunca hubiera pasado.
¡Que llegue el fin de semana ya!
lunes, 25 de noviembre de 2013
jueves, 21 de noviembre de 2013
Lo dice la física.
Hoy me he dado cuenta que... las ciencias sociales son muy importantes. Tanto como las tecnológicas o las sanitarias.
¿Por qué tiene que ser mejor alguna de las 3? ¿No pueden convivir y relacionarse para que todo sea mejor? ¿Qué coño le pasa a esta sociedad? Joder.
Y os preguntaréis, ¿y qué pasa con el arte? El arte tiene algo diferente que no tiene cualquiera de las 3 anteriores: puedes aprender tú mismo a hacer arte. Es más, os recomiendo que lo hagáis.
Supongo que hoy estoy... criticón, borde, cansado... Muy cansado. Llevo una semana de mierda en algunos aspectos y espero que el fin de semana lo mejore. Porque si no, será otra semana insufrible. Y no quiero que sea así.
Supongo que hoy me he levantado con el pie izquierdo, que puedo tener una paranoia bastante interesante... pero sí. A veces tengo uno de estos días.
Muchos me han llegado a decir que soy una gran persona, que no soy un trozo de pan. Que soy una barra entera. Y es por eso que a veces, y solo a veces, las personas grandes, cuando se caen, les duele más. Y les cuesta más levantarse.
A mi no me miréis, lo dice la física.
¿Por qué tiene que ser mejor alguna de las 3? ¿No pueden convivir y relacionarse para que todo sea mejor? ¿Qué coño le pasa a esta sociedad? Joder.
Y os preguntaréis, ¿y qué pasa con el arte? El arte tiene algo diferente que no tiene cualquiera de las 3 anteriores: puedes aprender tú mismo a hacer arte. Es más, os recomiendo que lo hagáis.
Supongo que hoy estoy... criticón, borde, cansado... Muy cansado. Llevo una semana de mierda en algunos aspectos y espero que el fin de semana lo mejore. Porque si no, será otra semana insufrible. Y no quiero que sea así.
Supongo que hoy me he levantado con el pie izquierdo, que puedo tener una paranoia bastante interesante... pero sí. A veces tengo uno de estos días.
Muchos me han llegado a decir que soy una gran persona, que no soy un trozo de pan. Que soy una barra entera. Y es por eso que a veces, y solo a veces, las personas grandes, cuando se caen, les duele más. Y les cuesta más levantarse.
A mi no me miréis, lo dice la física.
lunes, 18 de noviembre de 2013
Cálculo erróneo.
Es posible que escriba por que esté enfadado. Furioso. O simplemente porque me apetece, como siempre. Tengo una cualidad que es no dejar de pensar y no dejarme llevar. Planear todo y que todo salga como quiero que salga. Y que si meto la pata, me prometo a mi mismo no volver a fallar. Pero siempre se cometen fallos, despistes, errores de cálculo.
Las circunstancias no son las idóneas. La idoneidad, como la suerte, hay que buscarla. Unos se buscan su mala suerte y otros directamente, tienen suerte. A parte de buscársela, digo. Supongo que ser extrovertido y simpático no es si no la búsqueda para no estar solo la mayoría del tiempo. Pero viene bien estar solo. Aprendes de ti mismo.
Supongo que muchas personas no se dejan llevar tan fácilmente, que tienen miedo a probar cosas nuevas, a intentar arriesgarse. El vacío es algo que nos espera desde que nacemos, y supongo que nosotros somos los que tenemos que coger las riendas y tirar hacia delante. El riesgo es aquello que deseamos hacer o que no nos importaría hacer para conseguir algo que valoramos... quizás, a veces, demasiado.
El tiempo no lo podemos controlar ni mucho menos, pero al menos el que tenemos, debemos gestionarlo. Esa gestión hará que tu vida tenga momentos más o menos felices. Pero al fin y al cabo son momentos, ¿no?
Querer correr sin saber apenas caminar. Volar sin tener alas. Hablar sin saber el abecedario. Observar si saber mirar. Escuchar sin saber oír.
La rutina nos come por dentro, nos hace ver lo lógico de tus actos. Y sigue existiendo la pequeña posibilidad de no arriesgarse.
¿Y el origen de la espontaneidad? Más concretamente: ¿el miedo de ser espontáneo? ¿Nos asusta lo que los demás piensen de nosotros porque nos han visto hacer algo que está fuera de lo normal?
Pues siento pena por ellos. Siento pena por aquellas personas introvertidas que no dejan que los demás veamos como son.
Ahora, siento pena de mi mismo.
Nunca un 2+2 fue tan difícil de responder...
Las circunstancias no son las idóneas. La idoneidad, como la suerte, hay que buscarla. Unos se buscan su mala suerte y otros directamente, tienen suerte. A parte de buscársela, digo. Supongo que ser extrovertido y simpático no es si no la búsqueda para no estar solo la mayoría del tiempo. Pero viene bien estar solo. Aprendes de ti mismo.
Supongo que muchas personas no se dejan llevar tan fácilmente, que tienen miedo a probar cosas nuevas, a intentar arriesgarse. El vacío es algo que nos espera desde que nacemos, y supongo que nosotros somos los que tenemos que coger las riendas y tirar hacia delante. El riesgo es aquello que deseamos hacer o que no nos importaría hacer para conseguir algo que valoramos... quizás, a veces, demasiado.
El tiempo no lo podemos controlar ni mucho menos, pero al menos el que tenemos, debemos gestionarlo. Esa gestión hará que tu vida tenga momentos más o menos felices. Pero al fin y al cabo son momentos, ¿no?
Querer correr sin saber apenas caminar. Volar sin tener alas. Hablar sin saber el abecedario. Observar si saber mirar. Escuchar sin saber oír.
La rutina nos come por dentro, nos hace ver lo lógico de tus actos. Y sigue existiendo la pequeña posibilidad de no arriesgarse.
¿Y el origen de la espontaneidad? Más concretamente: ¿el miedo de ser espontáneo? ¿Nos asusta lo que los demás piensen de nosotros porque nos han visto hacer algo que está fuera de lo normal?
Pues siento pena por ellos. Siento pena por aquellas personas introvertidas que no dejan que los demás veamos como son.
Ahora, siento pena de mi mismo.
Nunca un 2+2 fue tan difícil de responder...
jueves, 14 de noviembre de 2013
La nieve al caer
Aún me acuerdo de su sonrisa, su cabello, su mirada, sus caricias. Las veces que nos quedábamos mirándonos sin un génesis determinado, tumbados, estando desnudas nuestras personalidades más íntimas en pleno apogeo de lo desconocido.
Los paseos, los abrazos y las noches en París, que parecían eternas y sin embargo, fue todo lo contrario. El beso bajo la torre Eiffel, recuerdo que no se irá y que solo unos pocos afortunados pudieron ver... Ese momento de debilidad, que afortunadamente, a nadie le importa ya.
Aún me acuerdo de las visitas, del verano, de las noches en vela y de las discusiones. De las risas en la habitación, y de las lágrimas silenciosas que recorrieron nuestras mejillas.
Y de todo lo demás.
Momentos que no se olvidan, pero que tampoco tienen mayor trascendencia. Ocurrió y es una experiencia más. El futuro nos deparaba caminos separados, pero nos teníamos que haber conocido. Y eso fue todo.
Aún me acuerdo de la conversación donde me dijeron: "Si te quiere de verdad, cuando le dejes ir, volverá". Pero no volvió. No volvió porque yo no quería que volviera. Había sido bonito.
No hay que arrepentirse de nada en esta vida, porque al final, esos actos son los que te definen.
A decir verdad, nadie es mejor que nadie. Todo(s) tiene(n) su punto de vista.
Pero si se una cosa: cuando vemos la nieve caer, muchos lo tienen considerado como algo triste. Pero su composición es totalmente lo contrario. Una perfección enmascarada con frío.
Los paseos, los abrazos y las noches en París, que parecían eternas y sin embargo, fue todo lo contrario. El beso bajo la torre Eiffel, recuerdo que no se irá y que solo unos pocos afortunados pudieron ver... Ese momento de debilidad, que afortunadamente, a nadie le importa ya.
Aún me acuerdo de las visitas, del verano, de las noches en vela y de las discusiones. De las risas en la habitación, y de las lágrimas silenciosas que recorrieron nuestras mejillas.
Y de todo lo demás.
Momentos que no se olvidan, pero que tampoco tienen mayor trascendencia. Ocurrió y es una experiencia más. El futuro nos deparaba caminos separados, pero nos teníamos que haber conocido. Y eso fue todo.
Aún me acuerdo de la conversación donde me dijeron: "Si te quiere de verdad, cuando le dejes ir, volverá". Pero no volvió. No volvió porque yo no quería que volviera. Había sido bonito.
No hay que arrepentirse de nada en esta vida, porque al final, esos actos son los que te definen.
A decir verdad, nadie es mejor que nadie. Todo(s) tiene(n) su punto de vista.
Pero si se una cosa: cuando vemos la nieve caer, muchos lo tienen considerado como algo triste. Pero su composición es totalmente lo contrario. Una perfección enmascarada con frío.
martes, 12 de noviembre de 2013
Medios Miedos
Siempre tendrás un miedo en la vida. Es humano. Está en tu cerebro y es muy difícil no temer a nada. Es más, te aseguro que muy pocas personas en este planeta carecen de la capacidad para sentir temor, miedo. Es algo que se lleva dentro.
El problema, es cuando le coges temor, pavor, a cosas tan mundanas como, no se, salir a dar una vuelta. ¿Es una opción nuestra? ¿Sería capaz el hombre de "elegir" a qué cosas tener miedo? Es una pregunta tan abierta como una actriz porno en un rodaje. En fin...
Supongo que la respuesta más obvia sería decir que no. Que muchas veces, el miedo se nos mete en el cuerpo por una serie de circunstancias y situaciones que, digamos, se nos dan en la vida y que algunos podrán decir que provienen del "azar". Situaciones negativas o que nos provocan una serie de efectos en nuestra personalidad que nos hacen reaccionar de maneras múltiples y diversas. ¿Y para qué? Para seguir sintiendo. No vamos a terapias para "curarnos" o para dejar de pensar que es algo negativo: es decir, ver el lado positivo de las cosas.
Eso sí que creo firmemente que es cuestión de cada uno. Ver el vaso medio vacío o medio lleno siempre ha sido una elección. Una elección que a lo largo de nuestra vida será cambiante, mundana, dinámica. Pero que siempre será más de una que de otra. A no ser, que tengas un trastorno de bipolaridad y entonces estés menos quieto que un niño hiperactivo.
Y es por esto, que a no ser que tengas fobia, que es un miedo inexplicable, que yo hoy te digo que he vuelto a sentir miedo. Ese miedo que me comió una vez y se fue. Que al poco volvió y de nuevo, volvió a por mí. Y que por una extraña razón, y diciendo que no hay dos sin tres, vuelvo a sentir que está rondando por aquí. Me gustaría - ¡qué digo! - desearía no volver a tenerle miedo.
...
Pero... es cosa mía... ¿no?
lunes, 11 de noviembre de 2013
Esto es solo un pequeño paso hacia delante.
Hace escasas 48 horas me propuse hacer algo. Algo que nadie más ha decidido hacer. Algunos dirán que no servirá de nada, otros que me hará sentir mejor conmigo mismo, pero que seguirá sin valer una mierda. Y luego habrá otros que me entenderán.
No hablaré de ideologías ni de la lógica del sentido común. Hablo sobre el amor desinteresado y las palabras.
¿Cómo? Siiii, palabras. No. No. Lo otro. Aahhhh, eso, si, ya...
¿Cuántas personas siguen buscando el amor verdadero? ¿Cuántas veces te has dicho: "quiero tener alguien con quien compartir mi vida"? ¿Acaso no lo estás haciendo ya con tu familia y con tus amigos? No, pero yo me refiero a una pareja, una estabilidad, centrar la cabeza, bla bla bla.
Si si, yo te entiendo perfectamente, me pasa constantemente... Pero dime una cosa.
¿Y todas aquellas personas que no pueden ni siquiera tener esa opción? Tu, probablemente, tengas mil opciones porque eres una persona normal y corriente (nadie lo es, pero por seguir el estereotipo sociológico conceptual de nuestra sociedad) capaz de ser sociable y que a veces busca a gente que comparta sus gustos, sus manías, sus pequeñas tonterías... y, quien sabe, con suerte, llegar a formar una familia. ¿Qué me dirías de todas y cada una de aquellas personas que no son capaces de poder elegir?
Ah, ¿ahora no sabes qué responder? Mejor, porque el amor desinteresado es aquella forma de dar cariño a aquellas personas que no tienen forma de devolvértelo porque no saben, por lo tanto, ese interés en el que siempre estamos constantemente pensando, esa obligación social de tener que dar si recibes y viceversa, nos consume por dentro y nos hace egoístas. ¿Qué hay de malo en dar sin pensar en recibir?
NADA. Absolutamente nada. Nos hace mejores personas. Esa es mi opinión. Si no esperas nada a cambio, dirán algunos, no te llevas desilusiones de la gente a la que se lo das. Aquí no ocurre así. Tú a un discapacitado le das amor, cariño, comprensión... Y te devuelve una sonrisa. Es todo lo que tiene. Y con esa sonrisa, puedes hacer lo que quieras. Lo que quieras.
Y con respecto a las palabras, dicen que se me da muy bien escuchar y comunicarme, expresarme, transmitir. Y pienso utilizarlo siempre que pueda. Porque me siento orgulloso de expresarme, de ser sensible, de que tenga versatilidad en gustos y personalidad. Ser A cuando hay que ser A y B cuando se de el contexto.
En un mundo donde haya más amor desinteresado y las palabras correctas para llevarlo a cabo... Seguramente, estaríamos en un mundo mejor.
Y esto, amigos, es solo un pequeño paso hacia delante.
No hablaré de ideologías ni de la lógica del sentido común. Hablo sobre el amor desinteresado y las palabras.
¿Cómo? Siiii, palabras. No. No. Lo otro. Aahhhh, eso, si, ya...
¿Cuántas personas siguen buscando el amor verdadero? ¿Cuántas veces te has dicho: "quiero tener alguien con quien compartir mi vida"? ¿Acaso no lo estás haciendo ya con tu familia y con tus amigos? No, pero yo me refiero a una pareja, una estabilidad, centrar la cabeza, bla bla bla.
Si si, yo te entiendo perfectamente, me pasa constantemente... Pero dime una cosa.
¿Y todas aquellas personas que no pueden ni siquiera tener esa opción? Tu, probablemente, tengas mil opciones porque eres una persona normal y corriente (nadie lo es, pero por seguir el estereotipo sociológico conceptual de nuestra sociedad) capaz de ser sociable y que a veces busca a gente que comparta sus gustos, sus manías, sus pequeñas tonterías... y, quien sabe, con suerte, llegar a formar una familia. ¿Qué me dirías de todas y cada una de aquellas personas que no son capaces de poder elegir?
Ah, ¿ahora no sabes qué responder? Mejor, porque el amor desinteresado es aquella forma de dar cariño a aquellas personas que no tienen forma de devolvértelo porque no saben, por lo tanto, ese interés en el que siempre estamos constantemente pensando, esa obligación social de tener que dar si recibes y viceversa, nos consume por dentro y nos hace egoístas. ¿Qué hay de malo en dar sin pensar en recibir?
NADA. Absolutamente nada. Nos hace mejores personas. Esa es mi opinión. Si no esperas nada a cambio, dirán algunos, no te llevas desilusiones de la gente a la que se lo das. Aquí no ocurre así. Tú a un discapacitado le das amor, cariño, comprensión... Y te devuelve una sonrisa. Es todo lo que tiene. Y con esa sonrisa, puedes hacer lo que quieras. Lo que quieras.
Y con respecto a las palabras, dicen que se me da muy bien escuchar y comunicarme, expresarme, transmitir. Y pienso utilizarlo siempre que pueda. Porque me siento orgulloso de expresarme, de ser sensible, de que tenga versatilidad en gustos y personalidad. Ser A cuando hay que ser A y B cuando se de el contexto.
En un mundo donde haya más amor desinteresado y las palabras correctas para llevarlo a cabo... Seguramente, estaríamos en un mundo mejor.
Y esto, amigos, es solo un pequeño paso hacia delante.
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