Solo
existen dos sonidos ahora mismo. Y solo puedo escuchar uno, el otro permanece
lejos de donde estoy. La lluvia golpea violenta, con ganas de pelea, en mi
ventana, me acerco, observo la calle despejada de cualquier alma que le guste
pasear de forma nocturna.
Ya no
tengo condición de seguir, de llorar, de ponerme a gritar en estas cuatro
paredes que quiero escuchar otro sonido diferente... la lluvia al caer no me
satisface, no me llena, no me hace pensar más cosas de las que ya pienso.
Siento como si estuviese a la deriva, como si en un barco permaneciese, de pie,
en medio de la cubierta, azotándome el aire con gran fuerza, pero sin llegarme
a desplazar ni un centímetro...
Aun con
todo lo que me pasa, no me mueve nada... y creo que es por ese sonido que ahora
no puedo escuchar, estoy encerrado sin poder buscarlo.
¿Lo peor
de todo? Que lo echo de menos en cuanto no lo oigo, y ese sonido es sustituido
por otros que inundan mi cabeza en pocos segundos...
¿Lo
mejor de todo? Que es el unico corazón que no me canso de oir, no me canso de
escucharle... Es lo que tiene que una persona entera pertenezca a parte de la
melodía que ahora se escucha en mi vida...
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Hoy les recomiendo este vídeo, y la siguiente frase que se escucha en el comienzo: No lamentes nada de lo que hagas, porque al final, eso te hará ser quién eres.
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