sábado, 4 de agosto de 2012

Nostalgia.

Ahora, y en otros ratos, muchas más veces, me pregunto: ¿pude ver tu mirada a través de esas lágrimas?
(Se de sobra que no las hubo, pero si las hubiera habido, ¿habría cambiado algo...?)
¿Pude estar tan callado aquella vez? ¿Tan atento, tan pasivo, tan... maldito?

Cada uno tiene lo que debe tener. Parte de lo que no se tiene y se quiere hay que merecérselo. Y no, no digo ganárselo, pues a veces lo gana quien menos hizo. A lo mejor no te di un beso en su día, pero no por ello no me gané todo tu cariño, todo tu amor.

...Ya no, pero han sido varias las veces que te imagino caminando, huyendo tranquilamente de las miradas indiscretas, de los flashes, de la fama que nunca quisiste, por la cuál lloraste más de una noche, y que por ello te has convertido en alguien mucho más fuerte que antes... pero no para mí. Yo te seguiré viendo como eras. Pues no cambiaste. Solo fortaleciste una parte de ti que necesitaba una vuelta de tuerca, ¿y para qué?  Para volver atrás. Retrocediste, y no te diste cuenta. Vuelves a estar en peligro, y lo sabes, pero lo evitas, evitas pensarlo. Si lo piensas, te asustas, y vuelves a adelantarte.

Tu vida se merece algo más que pasos hacia atrás y hacia delante. Así pretendes evolucionar, aprender. ¿Cómo aprendí yo? Dando oportunidades a lo nuevo, no tan nuevo, pues también volví atrás... pero decidí abrir otra puerta, y que ésta me condujera a otra, y ésta a otra... Hasta mi localización actual. Podría decir que estoy en un punto muerto, pero no es así. Podría afirmar que me estaría haciendo la víctima. Lo único que puedo afirmar ahora... es que te echo de menos.

¿Dónde estuviste cuando ni yo sabía que necesitaba algo así? El problema es que ya sabía donde estabas antes de formularme la pregunta. Es algo que no puedo evitar. No lo pensé bien. Ahora... es cuando evoluciono, sonrío, me divierto... vivo la vida.